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Cuando me propusieron escribir sobre Segundas Oportunidades, no encontraba las palabras. Decidí pedir palabras prestadas, mezclarlas, modificar su orden y encontrarles un nuevo sentido ……

Segundas Oportunidades

FRIDA WALTER

Cuando me propusieron escribir sobre Segundas Oportunidades, no encontraba las palabras. Decidí pedir palabras prestadas, mezclarlas, modificar su orden y encontrarles un nuevo sentido.

¿ Vas a intimidar a alguien ?, me preguntaron mientras recortaba las palabras de la revista.

Me reí y me di cuenta que la mejor forma de presentar el proyecto es a través de un manifiesto que muy resumidamente expresara la filosofía o propósito del mismo.

 

¡Hola, soy Frida!

Hace aproximadamente dos años renuncié a mi trabajo en el que coordinaba equipos de diseño multidisciplinares y me tomé unos meses para pensar qué quería hacer, cómo y con quien. Por distintos motivos, sentía que me había alejado de mi esencia y era hora de recuperarla.

Segundas Oportunidades empezó ofreciendo experiencias de reciclado de plásticos para público argentino y extranjero. Si bien me encantaba hacerlo y los participantes lo valoraban, la escasa demanda me llevó a replantearme el modelo de negocio. Si algo tenía en claro es que quería ser independiente y vivir lo mejor posible.

Entré en crisis, los ahorros se estaban agotando y tenía que encontrar una solución. Dormía poco y pegaba muchos papeles con recordatorios en las paredes, hasta que un día pensé: Si puedo hacer algo desde mi lugar, ¿tiene sentido que continúe promoviendo el reciclado cuando hay un paso previo que apunta a la reducción?¿no sería más estratégico buscar alternativas para evitar la generación de basura?.

Empecé a investigar y descubrí que ya existía toda una movida internacional, más conocida como zero waste o sin descarte en español. Investigué la oferta en nuestro país y era bastante reducida. Pensé, es por acá.

Rompí el chanchito y fui a Once a comprar un par de metros de lienzo para empezar con las bolsas reutilizables que se usan para comprar alimentos a granel. Ese verano no tenía un mango así que decidí pasarlo en Huanguelén, mi ciudad natal. Mi vieja me llevó a lo de Patricia; ella confeccionó las primeras bolsas y le encontró la vuelta a los primeros discos para desmaquillarse. Iba y venía a Buenos Aires, mostraba los productos a otras personas, les pedía su opinión, vendía, compraba más tela, mejoraba, sacaba fotos, compartía y así el proyecto comenzó a fluir.

Me metí de lleno en el sector y empecé a relacionarme con personas con un objetivo común y con el tiempo fuimos generamos alianzas de trabajo. Después de unos meses personas que admiro se sentaban a tomar un café y me pedían que les diseñe un producto a medida. Siendo Especialista en Diseño Estratégico, sentía que tocaba el cielo con las manos.

Llegado este punto me gustaría aclarar que cuando hablo de Segundas Oportunidades me gusta hacerlo en plural porque si bien en el día a día estoy mayormente sola, estoy rodeada de personas que colaboran directa o indirectamente con el proyecto.

Valen, mi prima, es una de esas personas. Cuando empecé a vender se volvió inviable fabricar a 500km de Buenos Aires, así que empecé a buscar talleres textiles acá. Un domingo volviendo de Huanguelén, le comenté el nuevo desafío y me comenta que ella mentoraba emprendedores del Barrio 21-24 en Asociación Conciencia con los que podíamos trabajar. Coordinamos una reunión con Fabio y desde ese día, el proyecto sumó otra dimensiòn que es la social, generando trabajo a jóvenes que están excluidos del sistema laboral y tienen muchas ganas de transformar su realidad.

Hoy en día, Jacky(24) fabrica exclusivamente discos desmaquillantes y pedidos especiales, María(24) las esponjas de yute y las bolas de fieltro y Fabio(27) el resto de los productos de origen textil.

Ofrecemos productos mayormente para el baño y cocina que faciliten una filosofìa de vida sin descartes. Muchos de ellos son de fabricación propia o en colaboración con otros emprendimientos, otros son de industria nacional y aquellos que no encontramos en nuestro país o aún no los hemos podido desarrollar son importados.

Vivo este emprendimiento como una segunda oportunidad en la que me encuentro con lo que soy, una persona que se crió rodeada de naturaleza en el campo, se educó en instituciones públicas entendiendo que no importa de dónde venís sino hacia donde querés ir y que está convencida que necesitamos encontrar nuevas formas de hacer las cosas si queremos un mundo posible en el que puedan vivir las generaciones futuras.

Los invito a recorrer este camino con nosotros a paso lento. Entendiendo que no es una moda sino una filosofìa de vida en la que nos informamos e incorporamos paulatinamente hábitos más saludables y sustentables porque somos conscientes de que somos uno y que nuestras decisiones irremediablemente afectan al otro.

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