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Durante años soñé con viajar y vivir libremente. No sabia bien como iba a hacerlo, pero estaba segura de que ese momento iba a llegar.

Experiencia Working Holiday en Dinamarca

MAKU TORTORELLA

Hola!!! Mi nombre es Marina, pero todos me conocen como Maku, tengo 31 años y hace dos que deje todo en Argentina para salir a vivir el mundo. No fue fácil, pero no me arrepiento de nada de lo que hice para poder cumplir este gran sueño.

Durante años soñé con viajar y vivir libremente. No sabia bien como iba a hacerlo, pero estaba segura de que ese momento iba a llegar.

En Marzo del 2018 partí junto a Mariano – mi compañero hace 9 años – rumbo a Dinamarca. Renunciamos a nuestros trabajos, devolvimos el departamento que teníamos en alquiler y vendimos nuestros autos, ropa y hasta los platos. Cómo nos íbamos un poco a ciegas, dejamos a nuestra perrita Beatriz al cuidado de la familia, mientras nosotros nos acomodabamos y entendíamos un poco de que se trata esta vida de Working Holiday. Me gusta resumir esta experiencia como una forma de vivir el mundo, porque nunca me senti mas en contacto conmigo y con lo que me rodea, que animándome a dar el gran salto.

Llegamos a Dinamarca a fines de abril, después de dos meses recorriendo Europa. El cimbronazo del cambio radical de vida no fue fácil de asimilar: tuvimos peleas, distanciamientos y casi casi una separación física durante un tiempo. Por suerte, todo se acomodo y para mediados de mayo estábamos instaladisimos y disfrutando a pleno del verano danés. Si me hubiesen dicho que iba a disfrutar durante tres meses de un verano de 30 grados nadando hasta las once de la noche en el Mar Báltico, les juro que no lo hubiese creído.

Pero así fue. Tuve la suerte de vivir el mejor verano que tuvo Dinamarca en los últimos 150 años. Una temporada a puro sol, playa y por suerte muchísimo trabajo para ahorrar y seguir viaje.

Dinamarca me abrió una puerta al mundo que no va a ser fácil de cerrar. Aprendí no solo a manejarme en otro idioma, sino que también aprendí que puedo hacer muchisimo mas de lo que siempre pense que podia. Entendí que, con mucha garra, podemos derribar todas las barreras y miedos que tenemos, creencias con las que fuimos configurados y avanzar dando nuestros propios pasos.

Visa Working Holiday:

Gracias al convenio firmado entre Argentina y en este caso, Dinamarca, los argentinos podemos estar durante 1 año en Europa ya que este visado te permite no sólo viajar, sino también vivir y trabajar en Dinamarca. La Working Holiday que obtenemos en este caso particular es un permiso de trabajo que se otorga por 12 meses, dentro de los cuales 9 pueden ser de trabajo.

En el último tiempo hubo un boom de este tipo de visados, y esta es de las favoritas por los argentinos. No solo porque es fácil de obtener, sino porque se pueden generar buenos ahorros para seguir viajando. Además, los requisitos son pocos: tener entre 18 y 30 años, contar con el pasaporte actualizado, no haber hecho antes la Working Holiday Dinamarca, presentar el ticket aéreo y fondos para mantenerte el primer tiempo (esto es súper importante porque pueden pasar 2 meses antes de cobrar el primer sueldo). Además, hay  que presentar unos 2.500usd y seguro de viaje por 12 meses que es obligatorio.

Importante: Hoy en día el acuerdo está temporalmente suspendido (no para quienes ya tienen su visa) por el Coronavirus. Hay que esperar a que se abran las fronteras y se reactive todo nuevamente.

La vida en Dinamarca: 

Mi experiencia en Copenhague fue increíble. No solo porque pude llevar a cabo el sueño de vivir en el exterior, sino por los cambios positivos que tuve en mi vida.

Por ejemplo, me solté a hablar en inglés y perdí el miedo a equivocarme o no tener un nivel perfecto. Si bien el idioma oficial es el Danés, la población es bilingüe, por lo cual conseguir trabajo de temporadas en el área de servicio no es difícil con un nivel básico de Inglés. Sobre todo en verano hay mucha demanda y una variedad de ofertas para poder probar y ver en que area te sentis mas comodo. Yo trabaje en limpieza, en el área de check in de cruceros y hasta en el depósito de ropa de marcas importantes. Siempre me maneje con la misma premisa: divertirme, ahorrar y disfrutar de lo que estaba haciendo. Si en un trabajo no me sentia comoda o no me gustaban las condiciones dadas, pude cambiar el rubro y probar otra cosa sin problema. Lo que sí, recomiendo siempre que para los meses del invierno, puedan tener un trabajo fijo, ya que al caer la temporada, las oportunidades bajan.

Una de las cosas que mas me gusto de vivir en Copenhague es que al ser una ciudad relativamente chica, podes trasladarte en bicicleta para todos lados. Además, tienen gran variedad de actividades que hay para hacer. Durante los meses de verano explotan las fiestas y eventos culturales al aire libre para disfrutar todo el dia. Y en invierno, las actividades y reuniones se trasladan a los bares o mismo en las casas.

También aprendí a vivir más relajada. Me encontré, de repente, en una ciudad en la que podía dormir con la ventana del cuarto abierta, ir a trabajar o salir a bailar en bicicleta y sentarme a tomar mate o una birrita en el parque sin miedo. No sabía que todo eso me esperaba en Copenhague. Y, como por arte de magia, un dia me di cuenta de lo tranquila y feliz que estaba. También me nutri del mix cultural que hay: gente de todos lados que por diferentes motivos y en diferentes tiempos, llegaron a la ciudad y se asentaron (turcos, egipcios, brasileros, chilenos, italianos, polacos y rumanos; tan solo algunas de las nacionalidades con las que pude trabajar).

A toda esta experiencia, le sumo que haber aprendido algo de la cultura nórdica fue lo maximo. Durante 8 meses viví con Vibeke, una danesa que no solo abrió las puertas de su casa para que tenga un lugar hermoso para vivir, sino que me fue enseñando y acompañando durante mi estadía en Dinamarca.  Al día de hoy, en cada nuevo hogar que voy armando mientras viajamos, trato de aplicar alguna de las cosas que aprendí allá, como por ejemplo el Hygge (que no tiene traducción al español) pero que, además de aplicarse en la decoración, arquitectura y hasta en la forma de vestir, es una actitud que se toma y expresa frente a la vida: se trata de disfrutar de las pequeñas cosas y momentos, de compartir.

No dudes en escribirme si necesitas el empujoncito final para volar!!!

 

Maku.

 

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